Lluvias de estrellas desde tu pueblo
Las fechas de las lluvias de estrellas se repiten cada año, pero que se vean o no depende de tres cosas que cambian con el sitio y con el año: la Luna que hay esa noche, cuántas horas de oscuridad de verdad tiene tu cielo y a qué altura queda el radiante. Aquí se calculan las tres para tu municipio, lluvia por lluvia.
Vale también una pedanía o una aldea. Si no aparece entre los municipios, el buscador va solo a por las 77.000 aldeas y caseríos.
Qué es una lluvia de estrellas
Un cometa va dejando polvo por toda su órbita cada vez que se acerca al Sol, y ese rastro se queda ahí durante siglos. Cuando la órbita de la Tierra cruza uno de esos rastros, y lo hace en las mismas fechas todos los años, los granos entran en la atmósfera a entre 30 y 70 kilómetros por segundo y se calientan hasta brillar, a unos 80 o 100 kilómetros de altura. Eso es un meteoro. El grano suele ser del tamaño de un grano de arena, y uno como un guisante ya da un bólido que deja estela y se comenta al día siguiente.
Como todos los granos de un mismo rastro llegan en paralelo, por perspectiva parecen salir de un mismo punto del cielo, igual que las vías del tren parecen juntarse a lo lejos. Ese punto es el radiante, y la lluvia toma el nombre de la constelación donde cae: las Perseidas salen de Perseo, las Gemínidas de Géminis. No hace falta mirar al radiante, y de hecho conviene no hacerlo, como se explica más abajo.
Fuera de las lluvias, cualquier noche oscura deja ver entre cinco y diez meteoros por hora que no pertenecen a ninguna. Se llaman esporádicos y son polvo suelto del sistema solar. Una lluvia es lo que se suma a eso.
Los "meteoros por hora" son un número de laboratorio
La cifra que se publica de cada lluvia (100 para las Perseidas, 150 para las Gemínidas) es la tasa horaria cenital, que supone dos cosas que casi nunca se dan a la vez: que el radiante está justo encima de tu cabeza y que el cielo es tan oscuro que se ven estrellas de magnitud 6,5, que es un cielo de Bortle 3 o mejor. Sirve para comparar unas lluvias con otras. No sirve para saber cuántos vas a ver.
Lo que vas a ver sale de recortar esa cifra dos veces. Primero por la altura del radiante: a 30° sobre el horizonte se ve la mitad, a 50° tres cuartas partes. Y después por el cielo: cada magnitud que pierdes de cielo (cada peldaño largo de contaminación lumínica) divide la cuenta más o menos por dos. Con las Perseidas en su mejor momento, eso da entre 40 y 60 por hora desde un cielo rural bueno, unos 30 desde un pueblo grande y menos de 10 desde una capital. Por eso el bloque de arriba cuenta horas útiles con el radiante por encima de 20°, y por eso la oscuridad del sitio pesa tanto como la fecha.
Lo que decide una noche de meteoros
La Luna. Es lo único que cambia de un año a otro, y lo decide casi todo. Una Luna al 80 % apaga los meteoros débiles, que son la mayoría, y deja una lluvia excelente en cuatro bólidos sueltos. Por eso hay "buenos años" de Perseidas y "malos años", cuando el rastro es el mismo. La tabla de arriba lo dice para cada lluvia, y cada página lo dice para los tres años siguientes.
La hora. Después de medianoche se ven más meteoros, y no es una impresión. De madrugada el sitio donde estás mira hacia donde avanza la Tierra en su órbita, y recoge los granos de frente, como el parabrisas de un coche recoge más mosquitos que la luna trasera. Además, los radiantes de casi todas las lluvias suben a partir de esa hora. La mejor franja suele ir de las dos a la salida del Sol.
El cielo del sitio. Un meteoro es un destello de una fracción de segundo, y sobre un fondo gris de ciudad no compite. Alejarse veinte kilómetros de la capital multiplica la cuenta más que cualquier otra cosa que puedas hacer. El planificador estima el nivel de Bortle de cualquier punto de España.
Las nubes. Una lluvia dura varias noches, y el máximo es una curva, no un instante. Si la noche del máximo está cubierta, la anterior o la siguiente suelen dar la mitad o más. El enlace al planificador de cada lluvia lleva la previsión de nubes cuando el modelo llega a esa fecha, y la guía de cómo leer una noche explica el resto.
Cómo mirarlas
Sin telescopio y sin prismáticos. Un meteoro cruza veinte o treinta grados de cielo en medio segundo y cualquier instrumento, con su campo de dos o cinco grados, se lo pierde. Los ojos ven todo el cielo a la vez, que es lo que hace falta.
Tumbado. Es lo que cambia una salida de veinte minutos con tortícolis en una de tres horas. Una esterilla, una tumbona o el capó del coche, y una manta, porque a las cuatro de la mañana hace frío hasta en agosto y el rocío empapa lo que toque.
Mirando a media altura y a unos 40 o 60 grados del radiante, no al radiante. Justo en el radiante los meteoros vienen de frente y se ven cortos. A cierta distancia se ven largos y con estela. Si hay Luna, de espaldas a ella. Si hay una ciudad cerca, hacia el lado contrario.
Con los ojos adaptados. El ojo tarda veinte o treinta minutos en abrirse del todo a la oscuridad, y un vistazo al móvil lo devuelve al principio. Los primeros minutos siempre parecen una decepción, y no lo son: es que todavía no se ve.
Con paciencia y contando. Los meteoros vienen a rachas, con vacíos de cinco minutos y luego tres seguidos. Un cuarto de hora es la unidad mínima para juzgar una noche, y contarlos, aunque sea a bulto, es lo que convierte la salida en un dato que se recuerda. Lo que se apunte puede ir al diario del planificador, que es donde esta web guarda las noches.
Las tres que no merecen una noche desde España, y por qué
Eta Acuáridas (máximo en la madrugada del 6 de mayo, restos del cometa Halley). En el hemisferio sur son una gran lluvia, con 50 meteoros por hora de tasa cenital. Desde España el radiante sale poco antes del amanecer y no pasa de veinte grados cuando el cielo ya clarea. Lo que se ve son algunos meteoros muy largos y rasantes, que tienen su gracia, pero no compensan el madrugón salvo que ya estés fuera.
Delta Acuáridas (máximo hacia el 30 de julio). Radiante bajo hacia el sur, 25 por hora de tasa cenital y meteoros más bien débiles. Su interés real es que se solapan con el arranque de las Perseidas, así que cualquier noche de finales de julio da meteoros de las dos y conviene saber distinguirlos por la dirección de la que vienen. Su cometa de origen no está cerrado, y lo más aceptado es que sean restos del complejo del cometa 96P/Machholz.
Úrsidas (máximo el 22 de diciembre, cometa 8P/Tuttle). Diez por hora en el mejor caso, en la noche más larga y una de las más frías del año, y con las Gemínidas todavía recientes. Tienen a su favor un radiante que nunca se pone (está junto a Kochab, en la Osa Menor) y un historial de sorpresas, con estallidos de decenas por hora en 1945 y 1986 que nadie esperaba. Se vigilan, no se planifican.
Las seis que sí, una por una
Fechas, radiantes, tasas cenitales y cuerpos de origen: calendario de la International Meteor Organization y bibliografía habitual. Las tasas varían algo de una fuente a otra (las Cuadrántidas van de 80 a 120 según quién las publique) y aquí se usan las de la IMO. La Luna, el crepúsculo astronómico y la altura del radiante los calcula el motor de esta web para las coordenadas y la fecha, y se contrastan como el resto de sus cifras. Dónde salen esos datos y cómo se comprueban: quién hace esta web.