Líridas: la lluvia más antigua de la que hay noticia
No son una gran lluvia, con una tasa cenital de 18, pero tienen a su favor la fecha: llegan tras cuatro meses sin nada reseñable, con las primeras noches templadas del año, y de vez en cuando dan un susto. En 1982 pasaron de los 90 por hora sin que nadie lo hubiera anunciado.
Por Jaime Urbano Ruiz Señas. Publicado el 11 de septiembre de 2026.
- Máximonoche del 22 al 23 de abril
- Activadel 14 al 30 de abril
- Tasa cenital18 por hora
- Velocidad49 km/s
- RadianteLira, cerca de Vega
- Origencometa C/1861 G1 (Thatcher)
Vale también una pedanía o una aldea. Si no aparece entre los municipios, el buscador va solo a por las 77.000 aldeas y caseríos.
Veintisiete siglos de registros
Los anales chinos recogen que en la primavera del año 687 antes de nuestra era "las estrellas cayeron como lluvia", y la fecha, pasada al calendario actual, cuadra con el máximo de las Líridas. Es la observación más antigua que se conserva de una lluvia de meteoros, y hay otras de la misma lluvia en los siglos siguientes. En 1803, en Richmond, en Virginia, los vecinos salieron a la calle por un incendio y se encontraron el cielo cruzado por cientos de meteoros. Desde entonces se han anotado estallidos parecidos cada varias décadas, sin un patrón que permita predecirlos.
El cometa Thatcher
El cometa de origen lo descubrió A. E. Thatcher desde Nueva York en abril de 1861, y cinco años después se comprobó que su órbita coincidía con la de los meteoros de abril. Fue una de las primeras veces que se relacionó una lluvia con un cometa concreto. Thatcher tarda unos 415 años en dar la vuelta al Sol, así que nadie vivo lo ha visto volver y el rastro que cruzamos es polvo antiguo, repartido a lo largo de muchas órbitas. Eso es lo que hace a las Líridas fiables y modestas a la vez: el rastro es ancho y diluido, y los estallidos ocurren cuando la Tierra pasa por un filamento más denso que nadie ha cartografiado.
Cómo son
Rápidas, a 49 kilómetros por segundo, y de brillo medio, con algún bólido de vez en cuando y estelas que duran un segundo. Sin luna y con cielo oscuro se cuentan entre 10 y 15 por hora en la mejor franja, que ya es una noche entretenida, y no hay que esperar más salvo que toque uno de los años buenos.
Desde España
El radiante está entre Vega, que es la estrella brillante que sale por el nordeste a media noche en abril, y Hércules. Sale hacia las diez de la noche, está a media altura a la una y muy alto antes del amanecer, así que la franja buena es la madrugada, como en casi todas. En abril el crepúsculo astronómico aún acaba a una hora razonable, sobre las diez y media, y la noche oscura dura siete u ocho horas. Es una lluvia cómoda, y quizá por eso una buena primera lluvia para quien nunca ha salido a contar meteoros.
Cómo verlas
Lo de siempre: tumbado, sin prismáticos y mirando a unos 40 o 60 grados del radiante. Con una tasa tan moderada la paciencia importa más que en agosto. Un cuarto de hora sin ver nada es normal, y la noche se juzga por horas. Un buen truco para las Líridas es fijarse en Vega y dejar la vista un poco por debajo y hacia el sur, donde el cielo de abril está más limpio.
Las demás lluvias del año
Cuadrántidas (enero), Perseidas (agosto), Oriónidas (octubre), Leónidas (noviembre), Gemínidas (diciembre). En la página general están las nueve en una tabla calculada para tu municipio, con lo que hay que saber para mirarlas y las tres que no merecen una noche.