Leónidas: la lluvia de las tormentas
En un año normal dan 15 por hora de tasa cenital y no merecen el frío de noviembre. Pero cada 33 años, cuando su cometa vuelve, han llegado a dar miles por hora, y una de esas tormentas, la de 1833, es el motivo de que exista la ciencia de los meteoros. Desde España se vio la de 1999.
Por Jaime Urbano Ruiz Señas. Publicado el 11 de septiembre de 2026.
- Máximonoche del 17 al 18 de noviembre
- Activadel 6 al 30 de noviembre
- Tasa cenital15 por hora
- Velocidad71 km/s
- RadianteLeo, en la hoz
- Origencometa 55P/Tempel-Tuttle
Vale también una pedanía o una aldea. Si no aparece entre los municipios, el buscador va solo a por las 77.000 aldeas y caseríos.
La noche de 1833
En la madrugada del 13 de noviembre de 1833, en el este de Norteamérica, cayeron decenas de miles de meteoros por hora durante varias horas. Hay relatos de gente que despertó a los vecinos creyendo que se acababa el mundo. Un profesor de Yale, Denison Olmsted, recogió testimonios de todo el país y se dio cuenta de que todos los meteoros parecían salir del mismo punto de Leo y de que ese punto se movía con las estrellas, no con la Tierra. Dedujo que venían del espacio, de una nube de partículas que la Tierra atravesaba, y ese razonamiento, publicado en 1834, es el arranque de la astronomía de meteoros. Hasta entonces se creían un fenómeno atmosférico, de ahí el nombre de meteoro.
El cometa Tempel-Tuttle y el ciclo de 33 años
El cometa 55P/Tempel-Tuttle tarda 33 años en dar la vuelta al Sol, y las tormentas se dan en los años cercanos a su paso, cuando la Tierra cruza los rastros frescos que acaba de dejar. Después de 1833 hubo tormenta en 1866, un fallo sonado en 1899 (los astrónomos la anunciaron y no ocurrió, y la prensa se lo hizo pagar), una de las más intensas de la historia en 1966 sobre el oeste de Estados Unidos, con miles por minuto durante un rato, y la serie de 1999 a 2002.
La de 1999 cayó en la madrugada del 18 de noviembre a las tres, hora peninsular, y Europa estaba en el lado bueno. Desde España se contaron varios miles por hora en el pico, que es una experiencia que no se parece a ninguna otra lluvia. El cometa vuelve en 2031, y los modelos de las órbitas de sus rastros no anuncian nada comparable para esa vuelta, aunque tampoco lo descartan del todo para los años siguientes. Se sabrá con un año de margen, y esta página se actualizará.
Cómo son
Las más rápidas de todas las lluvias anuales, a 71 kilómetros por segundo, casi el máximo posible para algo que cae sobre la Tierra. Eso da meteoros muy brillantes en proporción a su tamaño, con estelas que se quedan varios segundos y a veces se retuercen con el viento de la alta atmósfera. En un año normal, sin Luna, se ven entre 5 y 10 por hora en la mejor franja.
Desde España
El radiante está en la hoz de Leo, el signo de interrogación al revés que forma la cabeza del león, junto a la estrella Régulo. En noviembre Leo sale hacia la una de la madrugada por el este, así que antes no hay nada, y está a media altura hacia las cuatro. La franja útil va de las tres al amanecer, con frío de verdad en casi todo el país. Es una lluvia para vigilar el año que toca, más que para salir todos los años.
Cómo verlas
Tumbado y bien abrigado, mirando a media altura hacia el sur o el cenit, sin instrumentos. Y con la atención puesta en las estelas: con las Leónidas, más que contar, lo que merece la pena es mirar cómo se deforma la que deja un bólido.
Las demás lluvias del año
Cuadrántidas (enero), Líridas (abril), Perseidas (agosto), Oriónidas (octubre), Gemínidas (diciembre). En la página general están las nueve en una tabla calculada para tu municipio, con lo que hay que saber para mirarlas y las tres que no merecen una noche.