El cielo esta noche

El cielo de invierno: Orión y las noches largas

Es la época con más horas de oscuridad, casi once en diciembre, y la que tiene el trozo de cielo más vistoso del año a una altura cómoda: Orión y todo lo que lo rodea. A cambio, hace frío de verdad y el aire suele estar inquieto tras los frentes. Aquí va lo que merece la pena, en el orden en que lo buscaría alguien que sale por primera vez, y a qué hora lo tienes en su mejor sitio esta noche desde tu municipio.

Por Jaime Urbano Ruiz Señas. Publicado el 11 de septiembre de 2026.

Cómo es el cielo de invierno desde España

De diciembre a febrero la noche astronómica empieza sobre las siete y media y acaba pasadas las seis, así que se puede observar después de cenar sin trasnochar, cosa que no pasa en verano. El cielo de invierno es el de las estrellas brillantes: Sirio, Rigel, Betelgeuse, Aldebarán, Capella, Cástor y Pólux forman el hexágono que se ve incluso desde una ciudad. La Vía Láctea de invierno pasa entre Orión y Géminis, pero es tenue, nada que ver con la de agosto, y solo se aprecia desde cielo oscuro.

El precio es el frío y el aire. Las noches despejadas de invierno llegan detrás de un frente, con viento en altura, y eso hace que las estrellas titilen y que los planetas a mucho aumento parezcan hervir. Son noches excelentes para lo grande (cúmulos, nebulosas extensas) y peores para lo pequeño. El termo, el gorro y la manta van en la lista de accesorios por algo.

Lo que hay que ver, en orden

La nebulosa de Orión

El objeto de cielo profundo más fácil y más agradecido que existe. Está en la espada de Orión, bajo las tres estrellas del cinturón, y a simple vista se ve como una estrella borrosa. Con prismáticos ya es una mancha de luz con forma. Con cualquier telescopio, a 40 o 60 aumentos, aparecen las alas, el borde oscuro que la muerde por un lado y, en el centro, el Trapecio, cuatro estrellas apretadas que son las que la iluminan. Es la única nebulosa en la que un principiante ve estructura la primera noche, y desde cielo oscuro con 200 mm se le intuye un tono verdoso.

Las Pléyades

El grupito apretado que hay a la derecha de Orión, en Tauro. A simple vista se cuentan seis estrellas (siete si el cielo es muy bueno), y con prismáticos se convierte en un puñado de treinta o cuarenta estrellas azules que llenan el campo. Es el objeto en el que los prismáticos ganan al telescopio: a más de 30 aumentos no cabe entero y pierde la gracia.

Aldebarán y las Híades

La estrella naranja que hace de ojo del Toro, con una V de estrellas más débiles alrededor que es el cúmulo de las Híades, el más cercano a nosotros. Aldebarán no es del cúmulo, está a mitad de camino, pero desde aquí parece presidirlo. Se ve a simple vista y con prismáticos es una de las mejores vistas del invierno, con estrellas dobles sueltas por medio.

Los tres cúmulos de Auriga

Auriga es el pentágono que tiene a Capella en lo alto, casi en el cenit en enero. Dentro hay tres cúmulos abiertos en fila, M36, M37 y M38, que con prismáticos se ven como tres manchas granuladas y con telescopio a 50 aumentos se resuelven en decenas de estrellas cada uno. M37 es el más rico. Es un buen ejercicio de salto de estrella para quien está aprendiendo a moverse por el cielo.

El cúmulo de Géminis

M35, a los pies de Cástor. Con prismáticos es una mancha del tamaño de la Luna llena, y con telescopio a poco aumento un cúmulo grande y abierto, con un cúmulo mucho más pequeño y lejano pegado a un lado (NGC 2158) que con 200 mm se ve como una nubecilla compacta. Los dos juntos en el mismo campo son de lo mejor de la temporada.

Sirio y el cúmulo M41

Sirio es la estrella más brillante del cielo y desde España sale baja hacia el sureste, por lo que titila y cambia de color como un semáforo, cosa que cada invierno alguien confunde con un ovni. Cuatro grados por debajo, en el mismo campo de unos prismáticos, está M41, un cúmulo abierto que se ve a simple vista desde cielo oscuro y que a telescopio enseña una estrella naranja en el centro.

La nebulosa del Cangrejo

M1, en el cuerno del Toro, es lo que queda de la supernova que los astrónomos chinos vieron en el año 1054. Es el primer objeto de la lista de Messier y el más humilde de esta página: con telescopio de 150 mm y cielo oscuro es un óvalo gris sin detalle, y desde ciudad no se ve. Merece la pena por lo que es, no por lo que enseña.

El Pesebre, para cerrar la temporada

M44, en Cáncer, sale a última hora en diciembre y está alto a partir de febrero. A simple vista es una mancha lechosa entre Géminis y Leo, y con prismáticos, un cúmulo grande y desparramado de estrellas brillantes. Igual que las Pléyades, pierde con el telescopio. Es el aviso de que llega la primavera y sus galaxias.

Lo que además trae el invierno

Las Gemínidas, a mediados de diciembre, que son la mejor lluvia del año y se ven bien desde antes de medianoche, y las Cuadrántidas en la madrugada del 4 de enero. Los planetas cambian de año en año, y el planificador dice cuáles hay esta noche y a qué hora.

Las otras tres épocas

El cielo de primavera, El cielo de verano, El cielo de otoño. Y para cualquier noche concreta, el planificador: dice qué se ve desde tu sitio con tu equipo, con la Luna y las nubes de esa noche.

Los objetos y lo que se espera ver con cada equipo salen del catálogo propio de esta web, escrito para un cielo razonablemente oscuro. Las horas de la tabla las calcula el motor del sitio para tu ubicación. Con contaminación lumínica, todo lo de aquí sube un nivel de equipo, y las galaxias desaparecen antes que nada: la escala de Bortle explica por qué.

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