Accesorios de astronomía

Aquí van dos listas. La primera es lo que hace falta desde la primera noche, cuesta poco y cambia mucho. La segunda es lo que merece la pena cuando ya tienes telescopio y sabes qué te falta. Están separadas a propósito, porque casi todo el dinero que se tira en esta afición se tira comprando la segunda lista antes que la primera.

Un aviso que vale para toda la página. El accesorio que más mejora una noche no se compra en ninguna tienda, y es salir de la ciudad. Media hora de coche hasta un cielo oscuro hace más por lo que vas a ver que cualquier cosa de esta lista, y sale gratis. En la escala de Bortle está explicado cuánto se gana exactamente.

Lo básico, y de verdad es básico

Cuatro cosas. Las tres primeras cuestan menos que un ocular decente y se notan la primera noche. La cuarta no se compra.

Una linterna roja

La vista tarda entre veinte y treinta minutos en adaptarse a la oscuridad, y un solo destello de luz blanca borra esa adaptación de golpe. El rojo apenas la afecta, así que sirve para leer un mapa o buscar un ocular en la mochila sin volver a empezar de cero. Que tenga regulación de intensidad, porque la mayoría vienen demasiado potentes para lo que hacen falta.

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Una silla o un taburete de observación

Suena a capricho y es lo contrario. De pie el cuerpo se mueve, y ese movimiento se multiplica por los aumentos del ocular, así que la imagen tiembla. Sentado y con la espalda apoyada se ven detalles que de pie sencillamente no aparecen, y además aguantas dos horas en vez de veinte minutos. Las de astronomía llevan el asiento regulable en altura, que es lo que permite seguir un objeto mientras baja.

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Un atlas o un mapa del cielo

Tener el instrumento y no saber adónde apuntar es el motivo más común por el que un telescopio acaba en un armario. Un atlas en papel funciona con la linterna roja, no se queda sin batería y no te deslumbra. Esta misma web te dice qué hay esta noche desde tu sitio y por dónde cae, así que el atlas es el complemento, no el sustituto.

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Ropa de abrigo, y aquí no hay nada que comprar

Se pone en la lista porque es el error que arruina más noches. Estar quieto a la intemperie no se parece a caminar. En abril, a doce grados y sin viento, una persona parada se queda helada en cuarenta minutos, y entonces la noche se acaba aunque el cielo esté perfecto. Un gorro y un par de calcetines de más hacen más por tu sesión que cualquier filtro.

Lo que merece la pena después

Esta lista es para cuando ya tienes telescopio y has salido unas cuantas noches, que es cuando sabes lo que te falta de verdad. Van ordenados por lo que cambian, no por lo que cuestan.

Oculares, que es donde está el salto grande

Los oculares que vienen de serie con un telescopio de iniciación suelen ser lo más flojo del conjunto, y cambiarlos se nota más que cambiar de telescopio. Con dos bien elegidos vas sobrado. El planificador de esta web calcula qué focales te faltan con tu telescopio concreto y para qué sirve cada una, así que no hace falta adivinarlo.

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Un buscador de punto rojo

El buscador óptico que traen muchos telescopios da la imagen invertida y un campo estrecho, y apuntar con él es desesperante. Uno de punto rojo proyecta un punto sobre el cielo real, sin aumentos, y encontrar un objeto pasa de cinco minutos a diez segundos. Es el accesorio que más veces salva a alguien de abandonar.

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Una lente de Barlow

Multiplica los aumentos del ocular que le pongas detrás, normalmente por dos. Con una Barlow, dos oculares se comportan como cuatro, y eso sale más barato que comprar dos oculares más. La pega es que también multiplica los defectos, así que con una Barlow mala pierdes lo que ganas.

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Un filtro lunar

La Luna llena por un telescopio de 150 mm deslumbra de verdad, hasta el punto de dejarte medio ciego un rato. Un filtro lunar recorta esa luz y deja ver el relieve. Es barato y resuelve un problema concreto, que es más de lo que se puede decir de casi ningún filtro.

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Filtros UHC y O-III, con condiciones

Estos dos sí funcionan, pero solo en nebulosas de emisión y solo bajo un cielo ya razonablemente oscuro. Dejan pasar las rayas concretas en las que esas nebulosas emiten y bloquean el resto, así que el fondo se oscurece y el objeto destaca. En galaxias, en cúmulos y en planetas no hacen nada, se vendan como se vendan, y desde el centro de una ciudad tampoco salvan la noche.

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Un colimador, si tienes un newton o un dobson

Los telescopios de espejo se desalinean con el transporte y con el tiempo, y desalineados dan imágenes blandas por mucho ocular bueno que les pongas. Colimar es una operación de dos minutos cuando se sabe hacer. Si tu telescopio es un refractor, esto no va contigo.

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Una cinta calefactora contra el rocío

En noches húmedas el rocío se condensa sobre la lente o el secundario y la imagen se va apagando poco a poco, tan despacio que muchos creen que está entrando niebla. Una cinta calefactora mantiene el vidrio un par de grados por encima del ambiente y el problema desaparece. En trucos de campo está también el apaño casero, que funciona y no cuesta nada.

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Un adaptador para el móvil

Sujetar el teléfono a pulso contra el ocular funciona una de cada veinte veces. Con un adaptador que lo fije, la Luna y los planetas salen decentes con la cámara que ya llevas encima. Para cielo profundo no sirve, y conviene saberlo antes de comprarlo.

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Una maleta o mochila de transporte

Va la última porque es la menos urgente y la que más gente compra primero. Tiene sentido cuando ya acumulas oculares y filtros sueltos, y sobre todo si mueves el equipo en coche a menudo. Antes de eso, una caja con gomaespuma hace el mismo papel.

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Lo que no está en esta lista, y por qué

No aparecen los filtros de colores para planetas, porque su efecto es pequeño y discutido incluso entre quienes los usan. No aparece ningún filtro que prometa cancelar la contaminación lumínica en general, porque contra el led blanco de las farolas modernas no hay filtro que valga. Y no aparece un motor de seguimiento, porque a partir de ahí ya no es un accesorio, es cambiar de montura y de presupuesto.

Si todavía estás decidiendo el instrumento y no los accesorios, empieza por qué se ve con cada equipo, que es la decisión que de verdad manda.

De dónde sale esto

Escrito desde cero para esta web, a partir de la práctica común documentada en manuales de observación y en los criterios que ya usa el planificador para recomendar focales de ocular. No se afirma haber probado ningún modelo concreto, y por eso los enlaces van a listados filtrados y no a un producto. Lo que sí se explica en cada punto es el criterio para elegir, que es lo que hace falta para no equivocarse.

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