El cielo de primavera: la temporada de las galaxias
En primavera miramos fuera del plano de nuestra galaxia, hacia el vacío que hay más allá, y por eso es la época de las galaxias: la Osa Mayor, Leo y Virgo están llenos de ellas. Es también la época que más castiga la contaminación lumínica, porque una galaxia es lo primero que borra un cielo naranja. Lo que hay aquí exige un pueblo, y algunas cosas, un cielo de verdad.
Por Jaime Urbano Ruiz Señas. Publicado el 11 de septiembre de 2026.
Cómo es el cielo de primavera desde España
De marzo a mayo las noches se acortan deprisa. En marzo la noche astronómica aún dura nueve horas, y a finales de mayo, seis y pico, con la oscuridad empezando pasadas las once. El cambio de hora de finales de marzo retrasa todo una hora más para quien sale después de cenar. A cambio, las temperaturas dan tregua y el aire suele estar más quieto que en invierno, así que los planetas y las dobles se ven mejor.
La referencia de la época es el Carro, en lo alto, y su mango prolongado lleva a Arturo, la estrella naranja que domina el este. No hay Vía Láctea vistosa, porque en estas noches miramos perpendicular a ella, y eso es exactamente lo que deja ver las galaxias de fuera.
Lo que hay que ver, en orden
El Pesebre
M44, en Cáncer, es lo primero de la temporada y lo más fácil. A simple vista es una mancha borrosa a medio camino entre Pólux y Régulo, y con prismáticos un cúmulo grande y suelto, de estrellas brillantes en parejas y tríos. Con telescopio no cabe. Los griegos ya lo veían y lo usaban como barómetro: cuando desaparecía, venía lluvia (era la humedad, no el cúmulo).
M81 y M82, dos galaxias en un campo
En la Osa Mayor, por encima del Carro. M81 es una espiral vista de frente, y M82, a menos de un grado, un huso alargado y más raro. Con prismáticos grandes desde cielo oscuro se intuyen las dos como manchas. Con telescopio de 150 mm caben en el mismo campo a poco aumento, M81 como un óvalo con núcleo brillante y M82 como una raya, y con 200 mm y cielo bueno M82 enseña una franja oscura que la parte. Es el mejor par de galaxias para empezar.
El cúmulo globular M3
A mitad de camino entre Arturo y Cor Caroli, la estrella de los Lebreles. Con prismáticos es una estrella gorda y borrosa. Con 150 mm a 100 aumentos empieza a granularse por los bordes, y con 200 mm se resuelve en cientos de puntos con un centro apretado. Es el primer gran globular del año, un mes antes que M13, y no le va a la zaga.
La galaxia del Remolino
M51, bajo el final del mango del Carro. Es la galaxia espiral que sale en todos los libros con sus brazos y su compañera pequeña colgando de uno de ellos. Con 150 mm desde un pueblo se ven dos manchas redondas pegadas, la grande y la pequeña. Los brazos aparecen con 200 o 250 mm y cielo oscuro de verdad, con visión periférica, y verlos por primera vez es de esas cosas que se recuerdan.
La galaxia del Sombrero
M104, en el límite entre Virgo y el Cuervo, baja hacia el sur. Es una galaxia de canto con una banda de polvo que la cruza, y esa banda es lo que hay que buscar: con 150 mm y buen cielo se ve como un huso brillante partido por una línea oscura. Es pequeña y brillante, y por eso aguanta mejor la contaminación lumínica que la mayoría de esta lista.
El Tríplete de Leo
Bajo la pata trasera del León, tres galaxias en un campo de un grado: M65, M66 y NGC 3628. Con 150 mm se ven las dos primeras como óvalos tenues, y la tercera, más débil y alargada, pide 200 mm y cielo oscuro. Tres galaxias a la vez en el ocular es una de las vistas que mejor explican qué es la primavera.
La galaxia del Ojo Negro
M64, en la Cabellera de Berenice. Debe el nombre a una mancha oscura de polvo junto al núcleo que con 200 mm y cielo bueno se ve como un ojo morado. Con menos abertura es un óvalo brillante, fácil de encontrar y agradecido.
Mizar y Alcor
La estrella del medio del mango del Carro, con una compañera débil al lado que se ve a simple vista si la vista es buena (era la prueba de agudeza visual de los árabes). Con cualquier telescopio, Mizar a su vez se parte en dos estrellas blancas muy juntas. Tres estrellas en un campo, sin más equipo que el más pequeño.
El cúmulo de Virgo, para quien tiene cielo
Entre Denébola, la cola del León, y Vindemiatrix, en Virgo, hay decenas de galaxias en unos pocos grados, con M87, M84 y M86 como cabezas de fila. Cada una es una mancha tenue sin detalle, y la gracia está en la cantidad: con 200 mm y cielo oscuro se pasa de una a otra sin mover apenas el tubo, y en una noche se apuntan diez o quince. Desde un cielo suburbano no se ve ninguna, y es el ejemplo más claro de por qué la primavera se juega en el sitio, no en el equipo.
La galaxia del Molinete, la trampa
M101 es grande y de frente, y en las fotos parece fácil. No lo es. Su luz está repartida en un disco enorme y muy tenue, y desde cualquier sitio con luz se vuelve invisible por completo. Es la galaxia que más gente busca sin encontrar, y la que mejor mide un cielo: si la ves con prismáticos, estás en un sitio muy bueno.
Lo que además trae la primavera
Las Líridas, en la noche del 22 de abril, modestas pero las primeras del año con noches templadas. Y los planetas que toquen ese año, que el planificador sitúa para cada noche.
Las otras tres épocas
El cielo de invierno, El cielo de verano, El cielo de otoño. Y para cualquier noche concreta, el planificador: dice qué se ve desde tu sitio con tu equipo, con la Luna y las nubes de esa noche.
Los objetos y lo que se espera ver con cada equipo salen del catálogo propio de esta web, escrito para un cielo razonablemente oscuro. Las horas de la tabla las calcula el motor del sitio para tu ubicación. Con contaminación lumínica, todo lo de aquí sube un nivel de equipo, y las galaxias desaparecen antes que nada: la escala de Bortle explica por qué.