Cómo saber si esta noche se ve algo
La pregunta que se hace cualquiera que quiera salir a mirar el cielo no es qué constelaciones hay: es si merece la pena coger el coche y alejarse una hora de casa. Esa respuesta depende de tres cosas, y en este orden.
1. Las nubes mandan sobre todo lo demás
Es evidente y aun así es lo que más gente pasa por alto: con un 80 % de nubes da igual que sea luna nueva y que estés en el mejor cielo de España. Esta herramienta usa la previsión horaria de nubosidad para tu ubicación exacta, no la de la capital de provincia, porque en zonas de montaña la diferencia entre un valle y el siguiente es real.
2. La Luna es el segundo factor, y sorprende a los novatos
La Luna llena ilumina el cielo entero y borra casi todo lo que no sea un planeta o una estrella brillante. Galaxias y nebulosas desaparecen sin más. Por eso los observadores organizan sus salidas alrededor de la luna nueva, y por eso aquí no basta con decir en qué fase está: lo que importa es cuántas horas de la noche va a estar sobre el horizonte. Una luna llena que se pone a la una de la madrugada deja media noche perfectamente aprovechable.
3. La oscuridad astronómica no llega con el ocaso
Cuando el Sol se pone todavía queda más de una hora de luz difusa. El cielo no está realmente oscuro hasta que el Sol baja 18 grados por debajo del horizonte, que es lo que se llama crepúsculo astronómico. En España esa diferencia son entre 80 y 110 minutos según la época del año, y en el norte del país, en pleno verano, directamente no se alcanza nunca: el Sol no baja lo suficiente y la noche entera se queda en penumbra.
Por qué el número que importa es la altura, no la hora
Un objeto a 10 grados sobre el horizonte se ve fatal aunque esté sobre el papel "visible": su luz atraviesa varias veces más atmósfera que la de un objeto en lo alto, y encima suele haber una casa, un árbol o la contaminación luminosa de un pueblo en medio. Por eso esta herramienta descarta las galaxias, nebulosas y cúmulos que no lleguen a 15 grados en tu ventana de observación. La Luna y los planetas, mucho más brillantes, toleran más atmósfera de por medio: para ellos el límite baja a 10 grados. En ambos casos se te dice a qué hora cada objeto alcanza su punto más alto.